Un deseo para 2018

Un deseo para 2018

Recién estrenado el año es muy común plantearnos cómo podemos mejorar/cambiar algunas cosas de nuestra vida. Por ello es típico oír cosas como “me apunto al gimnasio”, “dejo de fumar” o “voy a leer más libros”. Necesitamos ese empujón de subida que da el 1 de enero para poder decir en voz alta que esos cambios van a llegar a nuestra vida. 

Pero lo cierto es que ese empujón es ficticio, y que como no hay una auténtica convicción tras esos pensamientos, acaban diluyéndose como la sal en el agua.

No obstante, no me voy a resignar y quiero lanzar un deseo para 2018. Un deseo que voy a intentar llevar a cabo, y espero que quien lea esto, se sienta impelido a hacerlo también. Es el siguiente: Ten siempre presente que vives con otras personas a tu alrededor.

¿Por qué este deseo tan flowerpower en el siglo de la postverdad? Porque me apetece tener una excusa para poder explicar lo equivocados y equivocadas que estamos en algunas cosas. Me explico.

Cada vez que dices u oyes: “los inmigrantes nos quitan el trabajo”, “¿dónde va así vestida?”, “los chinos no pagan impuestos”, “Aliexpress es genial”, “Pssst, ¡¿dónde vas sola, guapa?!”, “los independentistas son mierda”, “en la cárcel se vive muy bien” o cualquiera de esas expresiones parecidas, no estás teniendo en cuenta que dentro de todas esas frases estás hablando de personas.

Que tu frase arbitraria del momento está siendo racista, machista, nacionalista, xenófoba, homófoba, etc. Y aunque no te lo puedas creer, eso no está bien. Hace daño, a ti y a tu entorno. Por ello, ten siempre presente que vives con otras personas a tu alrededor. Escucha la mierda que te pasa por la cabeza cuando vas a decir esas cosas, y cállate. Ya que no estás teniendo en cuenta a esas personas cuando lo dices, y deberías, porque son tan importantes e insignificantes como tu. No es ideología, es humanidad.

Mi deseo por lo tanto es que durante este año dejes de ser racista, machista, nacionalista, xenófobo, homófobo, etc, al menos de palabra, y verás como poco a poco acabarás siéndolo también en los hechos. Si te callas los insultos y los menosprecios acabarán por desaparecer de tu cabeza. Y sólo entonces podrás empezar a escuchar otras cosas en tu cabeza que tendrán más que ver con vivir feliz y hacer feliz a otras personas. Porque mi deseo en definitiva es que aunque sea a final de año, escuches un poco más a la gente de tu alrededor y los tengas en cuenta. Para que no des asco al menospreciar a chinos, mujeres o negros. Para que no veas bien que en indonesia se matan para que tu tengas unos pantalones a 1 euro. O que tu móvil causa muchas violaciones de mujeres en el Congo. No podrás parar todo eso, pero al menos escucharás que esos problemas existen, y no los apoyarás con tantas ganas. Con eso, con que escuches, me conformo. Y no te preocupes, hay muchos más problemas a los que deberás prestar atención, pero por algo hay que empezar.

Como conclusión y usando una frase que me gusta mucho: “sólo cuando cierres la boca, podrás empezar a escuchar”. Feliz 2018.

 

Sergio Bonillo